Su efecto fungicida ha sido demostrado contra las principales enfermedades de los cultivos: mildiu de la vid (Plasmopara viticola), moteado del manzano (Venturia inaequalis), mildiu de la patata (Phytophthora infestans) y mildiu de la lechuga (Peronospora sp. y Bremia lactucae).
De conformidad con el artículo 23 del Reglamento (CE) n.º 1107/2009, una sustancia básica no está destinada principalmente a fines de protección de las plantas, pero no obstante resulta útil para la protección vegetal; no tiene efectos nocivos inmediatos ni retardados sobre la salud humana o animal, ni efectos inaceptables sobre el medio ambiente, y no se comercializa como producto fitosanitario.